martes, 3 de noviembre de 2009
Que alguien tire de la manta
Oasis catalán es una de las expresiones, que ahora suenan a fina ironía, que se utilizaban para referirse al extraño régimen que imperaba en Cataluña y que ahora, quién sabe, puede estar herido de muerte. Más que oasis era una balsa de aceite en la que la confrontación política entre los diferentes partidos era mínima y nada parecía moverse. Era tal la complicidad entre las diferentes fuerzas políticas que bien parecían el mismo partido, lo que un genio vino a bautizar como Partido Único Catalanista (PUC).
La confrontación política estaba reservada a una especie de genio maligno llamado Madrid, del que había que extraer competencias y recursos. Peix al cove, lo llamaba Jordi Pujol, padre y maestro de todo esto. A esta Madrid de la que hablamos se le atribuía todos los males que le puedan suceder a Cataluña, lo cual les permitía a nuestros amigos del PUC evitarse así la pesada carga de tener que preocuparse de hacer un buen gobierno. Las diferencias entre partidos, pues, se limitaban a las tácticas para extraer estas prebendas: CiU abogaba por la negociación, el psC explotaba sus contactos en Madrid y ERC se decantaba por la exigencia indignada. Esta dinámica la hemos visto muy recientemente con la negociación de la financiación autonómica. Ahora bien, una vez conseguida, se archivaba sin discutir cómo se destinaban los recursos y hasta la próxima estación.
Ahora bien, por el camino se han topado con la Agencia Tributaria, uno de los esbirros que todavía conserva la perversa de Madrid. Este lacayo del centralismo ha descubierto a Fèlix Millet, sumo pontífice de una de las instituciones fundamentales del catalanismo, el Palau de la Música Catalana, desviando recursos públicos y privados de la institución para fines particulares, bien para echar una mano a Àngel Colom, bien para irse de vacaciones. Todo, con la connivencia autonómica e implicando a tirios y troyanos. Ahora bien, al que más ha salpicado es a Convergència a través de su fundación Trias Fargas, la más beneficiada de la generosidad del señor Millet con el dinero ajeno.
Se conoce que Jordi Pujol, recordemos, el padre y maestro del invento, se ha puesto nervioso y ha advertido que está al corriente de muchos casos escabrosos y si tira de la manta puede perjudicar a todos (prendrem molt de mal, en el exquisito catalán del antiguo Molt Honorable). ¿A todos? Al ciudadano medio, perplejo, le asalta una sensación ya vivida, la generada por Pasqual Maragall aludiendo un 3% que, ante el estupor del adversario, retiró inmediatamente apelando a fines supremos. Efectivamente, a ambos próceres de la patria se les fue la lengua y desvelaron qué verdaderos intereses defienden. Los de la patria, evidentemente que no. Ya deberíamos todos saber que cuando alguien invoca a la patria, lo mejor es comprobar inmediatamente si aún conservas la cartera. Más bien defienden los intereses de una estructura de poder forjada en torno al autogobierno, utilizando reivindicaciones localistas para favorecer intereses económicos. Sin duda todos estaban implicados y cuando digo todos me refiero al PUC. Otra cosa hemos de tener clara, oasis catalán significa, ante todo, la ley del silencio.
Ironías del destino, dos días después de la advertencia de Jordi Pujol, otro esbirro de la perfidia de Madrid, la Audiencia Nacional, destapa un nuevo caso de toma el dinero y corre. El alcalde socialista de Santa Coloma de Gramenet, subordinados suyos, un antiguo diputado también del psC con mote de película de mafiosos y, finalmente, para acabarle de añadir morbo al asunto, dos antiguos altos cargos de Pujol, Macià Alavedra, ex-conseller de economía y Lluís Prenafeta, que fue secretario general de presidencia. Es imposible ilustrar de forma más diáfana hasta qué punto podían hacerse daño, o dicho de otra forma, hasta dónde puede llegar la complicidad de los miembros del PUC en su extraña red de poder.
Imagino que estos innegables patriotas estarán pensando aquello que dice que de fora vingueren que de casa ens tragueren. ¿Para esto querían el autogobierno? Sin duda, su provecho le han sacado. A mí me ha llamado la atención la reacción de los dirigentes de Convergència indignados por las imágenes de estos presuntos ladrones de cuello blanco esposados, algo que de hecho es habitual en estos casos. A mí, como imagino que a la mayoría de catalanes, lo que me resulta indignante no sólo es el abuso de las instituciones públicas para intereses privados, sino la exhibición de los líderes políticos de su conocimiento de la corrupción y su descarada forma de mirar para otro lado. Ciertamente, me alegro que, por fin, alguien tire de la manta.
jueves, 22 de octubre de 2009
El doblaje del cine, un extraño objeto del deseo nacionalista
Vaya país de pandereta. Resulta ridículo si no ofensivo, que con la que está cayendo con la crisis, se abra de nuevo por parte de la Generalitat el caduco debate de los doblajes en catalán. Pesados fanáticos que nos gobiernan, a ver por cuánto nos va a salir la bromita, porque es mucho más caro conseguir la sonrisa de un nacionalista que la de un niño.En muchos países, sencillamente, las películas no se doblan, lo cual permite muchas ventajas: a parte de ser más económico, la gente no se acostumbra a vivir en la bolsa monolingüe por la que suspiran tantos nacionalistas catalanes y además se potencia una industria local de cine. De hecho, el doblaje del cine en España es herencia de la política cultural franquista, de la que son fieles seguidores nuestros entrañables nacionalistas actuales: mismas prácticas para un mismo fin, cambiando tan sólo el objeto: del castellano al catalán. ¿Cuántos años tendremos que esperar para que se nos deje políticamente en paz con las lenguas? Me temo que, como diría El Hermano Lobo, uuuuuuuuuuuuu.
Por el momento anuncian sanciones, por las que sienten especial predilección, pero tal y como está la industria del cine, no tardará en caer una lluvia de millones que bien procurarán disimular. El horno no está para ostias con medio millón de parados en la Comunidad Autónoma y poco se entenderá que los tan suspirados millones de la financiación autonómica vayan a gansadas como ésta. Ahora, en todo caso, en un ejercicio de coherencia, espero que propongan lo mismo para el doblaje del cine al aranés en la Val, o cuanto menos que hagan el esforzado ejercicio de intentar explicar por qué pasan de ello.
lunes, 5 de octubre de 2009
Un tic delatador
El otro día vi una entrevista que le realizaron por la tele a un tal Xavier Casals, que va por la vida de politólogo especialista en extrema derecha. En su intervención tuvo a bien ubicar a C's en el nacionalismo españolista. Quizá podría sorprendernos su falta de conocimiento o su falta de objetividad en sus afirmaciones por parte de uno que va de académico. Pero bueno, es normal, lo único que pasa es que el buen hombre es un nacionalista catalán. Es el característico tic que evidencia a un nacionalista el que le delata: todo aquel que se opone a mi credo nacionalista es irremisiblemente un nacionalista de signo diferente.
Efectivamente, es muy fácil distinguir a un nacionalista en cuanto habla de política. Su esquema mental es inconfundible. Me recuerda una grandiosa película de Orson Welles, The Stranger, en la que hacía de nazi oculto en los EE.UU. de la postguerra. Se había cambiado de identidad y Edward G. Robinson era un investigador que trataba de descubrirlo. Y lo hace en el momento en que manteniendo una conversación distendida con el personaje de Welles, cuando ya apenas sospechaba de él, el personaje de Welles considera que Karl Marx no era alemán al ser judío [de origen, ya que el autor de El Capital era ateo y de hecho su padre era pastor luterano]. El personaje de Robinson al rato se da cuenta: ¡Eureka! sólo un nazi puede considerar que Marx no era alemán por ser de origen judío. La exquisita tapadera del personaje de Welles había sido descubierta por su forma de pensar.
Yo reto a los Xavier Casals del mundo a que expongan argumentadamente por qué C's es un partido, tal y como ellos dicen, nacionalista españolista. Para ellos, sin duda alguna, es algo evidente: porque se opone a la política de construcción nacional catalana. Pero según ese argumento, un partido laico en un país mayoritariamente católico será entonces, qué sé yo, fundamentalista musulmán. Absurdo claro, porque efectivamente, no se trata de imponer una identidad, sino asegurarse que las instituciones públicas aseguren la libertad individual de cada uno para que sienta la gente lo que le venga en gana en igualdad. Parece fácil, salvo para los que no quieren entender.
domingo, 4 de octubre de 2009
Una nueva cita sobre el patriotismo
Ya se sabe que cuando alguien invoca a la patria, lo mejor es comprobar inmediatamente si aún conservas la cartera.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Ommmmmm, els Països Catalans són una nació, ommmmm
Me he leído la propuesta de ponencia política de Reagrupament, sí, la última imprescindible iniciativa para la independencia de Cataluña que en esta ocasión ha salido de la preclara mente de Joan Carretero. Es sensacional. Muy recomendable para los amantes de los galimatías conceptuales que los politicastros del mundo nos brindan para salvar, por ejemplo en este caso, patrias. Lástima que hay mucha gente que se toma la parida en serio y está dispuesta a comprarla y no precisamente como obra del subgénero de humor político.
La obra empieza con el mantra habitual: Els Països Catalans són una nació. Debe resultar formidable el sosiego espiritual que deben alcanzar con la repitición de esta peculiar sentencia. Toda una liberación de la mente de sus incómodos mecanismos racionales para dejarse llevar por las emociones, fundamento confeso del nacionalismo. Ahora bien, como buena obra romántica, ese sosiego, esa perfección del espíritu es perturbada por una inquietante paradoja que inmediatamente Reagrupament nos planta en la nariz: Els seus senyals d’identitat [dels Països Catalans, és a dir, de la nació] (llengua, cultura, història, tradicions, valors compartits…) són la base que explica la voluntat de ser una nació.
En un ilógico giro, pasan de la categórica esencia de la nación a la voluntad (¿de quién?) de ser nación. ¿en qué estamos? ¿Se es o se quiere ser? Ontológicamente no tiene sentido a no ser que se sea San Anselmo o Schopenhauer. Es decir, la nación existe porque la concebimos (lo cual permite tantas naciones como imaginaciones) o el mundo es nuestra propia representación de él y en definitiva nuestra voluntad (lo cual justifica cualquier demencia). En definitiva es un acto de fe que no se puede discutir y que pretenden que los ateos nos traguemos sin rechistar.
Sorprendentemente, sus disquisiciones teológicas no pasan de estas banalidades, más que nada porque, convencidos como están de su axioma (Catalunya és una nació), no necesitan más al respecto y, total, la coña va dirigida a los devotos de su dios. Su siguiente paso en la propuesta de ponencia política (ppp) es su explicación de por qué la nación catalana requiere un Estado exclusivo. Exponen machaconamente dos motivos fundamentales: porque es un instrumento necesario para preservar lo que llaman sus senyals d'identitat y porque según ellos formar parte de España implica un expolio fiscal para Cataluña. Estas motivaciones son la plasmación de que, además de ser radicalmente confesional, su rollo es sencillamente reaccionario y de derecha extrema.
Lo explicamos: reconocen que sus amadas senyals d'identitat son extinguibles, por lo tanto no son esenciales sino meramente accidentales. Lo que exigen, pues, es que culturalmente Cataluña sea imperturbable respecto a una Cataluña que, según ellos, fue. Por lo tanto, son refractarios al cambio y reaccionan a cualquier modificación de lo que, para ellos, tendría que ser in saecula saeculorum. Son, pues, como de hecho todo nacionalista, unos reaccionarios.
Con su idea de expolio fiscal, más allá de que engañan, ya que en España, por el momento, tributan las personas (físicas y jurídicas) y no los territorios, se pasan por el arco de triunfo el principio fiscal de proporcionalidad en la tributación para recibir similares servicios. Es decir, considerándose más pastosos, la redistribución no les interesa. Ahora bien, si se salen con la suya, habrá que exigirles que respeten la voluntad de independencia fiscal de, por ejemplo, Sarrià-Sant Gervasi o reconozcan, siguiendo su linea de pensamiento (¿?), que la comarca de la Terra Alta (por decir una) expolia al Barcelonés. Ahhhh, aclararán entonces, es que todos éstos no son nación. Lo que nos devolverá irremisiblemente al punto de partida: su acto de fe. Lo que pasa es que su acto de fe, como no se sustenta en razonamiento alguno, sólo nos lo podrán inculcar a los ateos a bastonazos.
El ppp finaliza con la estrategia de la muchachada de Reagrupament para lograr la tan ansiada independencia de Cataluña. Lo que proponen es que el Parlamento de la Generalitat de Cataluña proclame por las bravas el Estado Catalán. Considerando que el actual ordenamiento jurídico no contempla esa posibilidad, lo que proponen es que una institución del Estado Español como es la Generalitat dé alegremente un golpe de estado, comportamiento que para ellos es el súmmum de lo democrático. Ello, además significará el fin de todos los males de Cataluña, ya que para ellos, a pesar de, sin ir más lejos, Fèlix Millet, vienen innegablemente de España (la corrupción, la especulación, el paro, todo esto, es importado en Cataluña de ese mal atávico que es España).
Apoteósico. Yo respeto profundamente la idea de Cataluña de Carretero y compañía. Que sientan lo que quieran, como un cristiano, un musulmán, un nacionalista español, un heavy, un culé o un trekkie. Cada cual con sus emociones libremente, pero sin dar la tabarra al prójimo. Por eso lo que yo les pido es que no pretendan que el Estado esté supeditado a su particular dios-nación. El laicismo es un gran triunfo para el ser humano. No pretendan sustituir lo que por estos lares antaño fue el catolicismo por el nacionalismo catalán de hogaño.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Las tres plagas del S. XXI
La primera es la plaga del nacionalismo.
La segunda es la plaga del racismo.
Y la tercera es la plaga del fundamentalismo religioso.
Las tres tienen un mismo rasgo, un denominador común: la irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. No hay manera de llegar a una mente tocada por cualquiera de estas plagas. En una cabeza así constantemente arde una santa pira en espera de víctimas. Todo intento de entablar una conversación serena está condenado al fracaso. Aquí no se trata de una conversación sino de una declaración. Que asientas a lo que él dice, que le concedas la razón, que firmes tu adhesión. Si no lo haces, ante sus ojos no tienes ninguna importancia, no existes, pues sólo cuentas como un instrumento, como un arma. No existen las personas, existe la causa.
Una mente tocada por semejante peste es una mente cerrada, unidimensional, monotemática y sólo gira en torno de un tema: el enemigo. Pensar sobre el enemigo nos alimenta, nos permite existir.
Ryszard Kapuscinski: El Imperio. Editorial Anagrama, Barcelona, 1994, p. 266.
martes, 25 de agosto de 2009
Una visión espuria de la democracia
Veamos un ejemplo lacerante: Eduardo Madina, dirigente del Partido Socialista de Euskadi ha recordado, al respecto de la dichosa sentencia del Tribunal Constitucional sobre el aún más dichoso Estatuto de Autonomía catalán que lo único que se debe hacer con una sentencia judicial es acatarla. El representante del supuesto Partido de los Socialistas de Cataluña, Ernest Maragall, en cambio, por su parte, ha tenido a bien soltar lo siguiente: ¿Por qué concedemos tanta significación a la famosa y temida sentencia del Tribunal Constitucional español? Digámoslo claro y en voz alta: el pacto Cataluña-España está cerrado y rubricado. Aun más, está confirmado por la única voz indiscutible e incontestable: la voz de los ciudadanos refrendando el acuerdo entre los parlamentos catalán y español. ¿Qué puede añadir la "interpretación" que hagan, por larga y enrevesada que sea, este grupo de ciudadanos tan sabios?
Hombre, Ernest, la respuesta es evidente, que el Estatuto esté sujeto a la ley. De hecho, ésa es la función de ese grupo de ciudadanos tan sabios. Me juego la vida que el hermano de Don Pasqual todo esto lo sabe a la perfección, otra cosa es que le traiga sin cuidado. La democracia para Don Ernest, como para cualquier nacionalista al uso, es accesoria, sino instrumental para su único objetivo importante: liderar con determinación un proyecto de construcción nacional, como él mismo nos reconoce.
Qué sangrante diferencia entre el socialista vasco y el supuesto socialista catalán.
*Las citas del Conseller de Educació de la Generalitat de Catalunya, Don Ernest Maragall, han sido extraídas de su artículo Construir Cataluña, aparecido hoy en el diario El País.
viernes, 31 de julio de 2009
Reaccionarios
Ahora bien, lo qué más me ha llamado la atención del artículo es la lúcida observación de Engels:
A mediados del siglo XIX, Engels incluía a los vascos entre las ruinas de pueblos cuyo único papel histórico antes de desaparecer consistía en sostener causas reaccionarias.
Vale a decir que no creo en la existencia de los pueblos como ente con substancia, pero para éstos que sí que creen en esas misticadas, ciertamente, qué visión Engels. Luego los de ETA pretenderán tener algún vínculo intelectual con el marxismo. Pues de parte de Federico y mía: ¡reaccionarios!
martes, 26 de mayo de 2009
La empanada histórica de los chicos de ERC
Coherencia, Oriol, sólo te pido un poco de coherencia. Porque puestos a buscar responsabilidades de los antepasados, carga también contra la Generalitat, que se considera heredera y continuación de aquella institución del antiguo régimen creada por los privilegiados de Catalunya para sacarle recursos al poble menut, al pueblo trabajador, para zambullirse en aventuras imperialistas y vivir de la especulación con el aberrante déficit fiscal que crearon.
Resulta que el mameluco que han presentado esta panda de ERC se las da de historiador. Está claro que le dan el título a cualquiera. Porque si hubiera sacado algo de provecho intelectual de sus años universitarios, tendría muy claro que es una ridiculez hacer responsable a alguien de los actos de sus ancestros, que no se puede juzgar las acciones del pasado desde la mentalidad del presente y a la que rascas el pasado de cualquier cosa le encuentras vilezas hoy inconfesables. Quizá les sirva para hacerse menos pajas con la manipulación y distorsión de la historia de Cataluña que se han creado.
ERC denuncia el pasado esclavista de la familia de Vidal-Quadras
El PAÍS - Barcelona - 26/05/2009
El candidato de ERC a las elecciones europeas acusó ayer a la familia del candidato del PP Aleix Vidal-Quadras de haber "traficado con esclavos" en el siglo XIX. En un mitin, Junqueras replicó a Vidal-Quadras, quien ayer dijo que en estas elecciones solo son útiles los votos a PP o PSOE porque el resto de los partidos son "testimoniales, románticos y caprichosos". Para Junqueras, el candidato popular "puede que no sepa o menosprecie el romanticismo porque en la época del Romanticismo, su familia se dedicaba a una cosa tan poco ética como a traficar con esclavos". Junqueras advirtió, además, de que dará "otros datos" sobre las prácticas de la familia de Vidal-Quadras.
"Supongo que la alternativa al romanticismo que debe proponer Vidal-Quadras no debe ser la de retornar a las viejas costumbres de su familia", manifestó Junqueras, que avisó que dará "otros datos" sobre las prácticas de la familia de Vidal-Quadras "en este tipo de sectores". "Puede que por esto no debería sorprender que este partido (PP) se haya visto declarando tantas veces ante un juez", aseveró.
Con una contundencia hasta ahora desconocida en el candidato republicano, tras la contundente carga contra Vidal-Quadras, subrayó que si ERC dijera que los votantes del PP son irrelevantes "se montaría un escándalo descomual". "Pero ellos actúan con absoluta impunidad, porque no saben lo que es la ética", subrayó.
Además, Junqueras dijo que el PP y el PSOE "son partidos que lo comparten casi todo", desde el modelo de Estado hasta los gobiernos de Euskadi y Navarra, además de repartirse la presidencia del Parlamento Europeo. Por ello, opinó que la "mejor alternativa" a PP y PSOE es la independencia, y que los costes que suponen para Catalunya seguir integrada en España son "insoportables".
Se comprometió a exigir en Europa "un poco más de ética en la economía", apostando por limitar los sueldos de directivos de las multinacionales que se benefician de ayudas públicas. Tras acusar al Estado de financiarse con el "déficit fiscal brutal que impone" a Catalunya y con fondos europeos, subrayó que "con esto parece no tener bastante" y acusó Gobierno de haber librado de impuestos a quienes compran deuda pública española desde un paraíso fiscal.
viernes, 20 de marzo de 2009
Aquella Cataluña que soñaron
¿Para qué sirven las banderas? preguntábame ayer yo retóricamente al ver esta llamativa foto. Ahora bien, quien se tiene que hacer esta aparentemente banal pregunta es la muchachada del, por poner un ejemplo, Sindicat d'estudiants dels països catalans. ¡Ay! aquella Cataluña, sino aquellos países catalanes, que tanto soñaron, y por la que, no nos lo vayamos a callar, tanto han agredido (y lo que te rondaré morena) sin ir más lejos, a estos incautos de C's, y resulta que las ostias las reparten de lo lindo desde este lado del autogobierno. ¡Pues claro! ¿Y qué se esperan? ¿Una ideal Arcadia catalana donde todo es armonía? ¿Y por qué la había de haber? Tan gruesa ha de ser la melancolía que tendrían que parecer esta panda de iluminados al comprender que la causa nacional es huera y sin sentido porque carece de contenido social (más allá de reprimir al individuo intentándolo cortar por el mismo rasero) que hasta la siento yo.
Es duro, pero, probablemente sin saberlo, forman parte de la masa tonta al servicio de un régimen que los oprime en primer lugar a ellos, ya que es a ellos a los primeros que han logrado lavar el cerebro. Y cuando logren ver más allá de unas banderas coloreadas (si es que lo logran), quizá vean que se han equivocado de enemigo (porque lo que ven son enemigos, como gigantes en lugar de molinos), que probablemente en realidad comparten el mismo sinsabor que la gente esa de C's por la realidad política que les ha tocado vivir. Una vez despertados del dulce sueño de la mitológica patria por la que han gustado tanto luchar (insistiendo en ese lenguaje bélico) quizá se den cuenta que, realmente, quien está ahí en la arena política defendiendo una educación pública de calidad, oponiéndose a desmanes como la famosa LEC ó ese proceso de Bolonia que se está aplicando a la ligera, no son otros que esos tan tildados de fascistas de C's, en oposición a los salvapatrias habituales que airean banderas para hacer innecesarios argumentos y para que la masa, cual flautista de Hamelin, les vaya detrás.
Mientras tanto, seguirán agrediendo y menospreciando a C's con aires de suficiencia y agresividad fascista, fantaseando con unos países catalanes de los que ellos sabrán qué es exactamente lo que esperan.
Por cierto, la foto es grandiosa. Una obra de arte en la composición que recuerda los mejores cuadros de batallitas. Una especie de mezcla de la batalla de San Romano de Paolo Uccello y el duelo a garrotazos de Goya. Banderas como lanzas que en un aparente caos parecen marcar puntos de fuga, asidas tanto por manifestantes como por unos intimidatorios antidisturbios que tienen cierto aire de monstruo mitológico. Tnos grises dominantes contrastados por el alegre colorido de las banderillas. Y por cierto, la señera tirada en el suelo, prácticamente simbólica.
jueves, 19 de marzo de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
Cuestión de prioridades
Ibarretxe aumenta la valoración del idioma, que supera a todos los méritos científicos de los sanitarios
SABER EUSKERA PUNTÚA EL TRIPLE QUE UN DOCTORADO EN LA SANIDAD VASCA
La falta de médicos en el País Vasco se agrava por la sobrevaloración del euskera para acceder a una plaza pública.
1 Febrero 09 - José Manuel Martínez - La Razón
BARCELONA- De poco han servido las críticas de sindicatos y colectivos sanitarios, la marcha de facultativos del País Vasco a otras comunidades ante la exigencia del euskera y la excesiva valoración de esta lengua para acceder a una plaza en la Sanidad pública vasca (Osakidetza). El Gobierno de Ibarretxe ha incrementado en un punto la valoración del conocimiento del euskera en la última oferta pública de empleo sanitaria. Este año, hablar y escribir el idioma cooficial supone 17 puntos en la estimación de méritos para optar a una plaza de médico. En cambio, un doctorado cum laude son 6 puntos, diez años de catedrático en una facultad universitaria, 1,25; impartir diez ponencias internacionales incrementa 3,50 puntos, y saber tres idiomas como francés, inglés y alemán, los tres, suman 5 puntos más. Por lo tanto, todos los méritos científicos y académicos juntos suman 15,75 puntos, frente a los 17 que otorga sólo dominar el euskera.
Pero el problema no se ciñe a los médicos, sino a todos los profesionales sanitarios. Para acceder a una plaza pública de enfermería en el País Vasco es más útil la «ikastola» que tener una experiencia profesional de cinco años, un máster universitario oficial, 380 horas como profesor en un centro universitario y la publicación de trabajos científicos. Todos estos méritos juntos suman 16,9 puntos, por debajo todavía de los 17 con que se valora el conocimiento del euskera para ejercer la enfermería.
Por lo tanto, a médicos de cualquier especialidad y al resto del personal sanitario que pretenda presentarse a las próximas oposiciones convocadas por el Gobierno autonómico y optar a una plaza, les resulta muchísimo más rentable el dominio del euskera que cualquier otro conocimiento científico y académico. Al mismo tiempo, la sanidad pública vasca está vetada para quienes no conozcan el euskera.
Falsas esperanzas
Muchos profesionales tenían la esperanza de que se iban a rebajar los méritos lingüísticos en la actual oferta pública de empleo ante la escasez de profesionales, pero ha sucedido todo lo contrario. Ibarretxe no ha cedido a las demandas del sector, sino que sigue en su proceso de «euskaldunizar» a todos los empleados públicos del País Vasco. Es más, se subvenciona el aprendizaje del idioma, lo que implica que en centros hospitalarios y de asistencia tienen que buscar suplentes para cubrir las plazas del personal que acude a las «ikastolas» a por el mérito más valorado en la oposición.
Es época electoral en el País Vasco y, al parecer, Ibarretxe considera más rentable electoralmente extremar posturas, incluso a costa del perjuicio que provoca en un servicio público esencial como es la sanidad.
Colegios de Médicos, sindicatos, asociaciones sanitarias y el PP libran una cruzada contra la imposición lingüística en un sector en el que faltan profesionales. Hasta la fecha, las quejas, iniciativas parlamentarias y la marcha de profesionales no ha dado resultados para anteponer los conocimientos sanitarios al euskera.
jueves, 29 de enero de 2009
Montilla o el Rey Sol
Franco iba con el rollo de que él sólo respondia ante Dios y la Historia. Principio autoritario, la ley es para los demás, partiendo de la felicísima idea de que siendo fuente de ley, su reconocido peso es para el que ha de ser regido. Montilla y su tropa deben tener una idea similar del asunto, si no es mero morro lo que se gastan. Vean, si no, el desparpajo (todo el que puede tener alguien tan poco elocuente, penita da, siempre parece el típico examinando que no se sabe la lección y se refugia como puede) que exhibe el caballero al serle recordada la sentencia del Tribunal Supremo (tercer poder le llaman, los idealistas) en la que el judicial le insiste en que tiene que cumplir (e, incluso, hacer cumplir, dicen) la ley, en este caso, en lo que a lenguas en la educación primaria se refiere.
Se conoce que hace primar el nacionalismo sobre el Estado de Derecho. Mal andamos. Hay que recordarle que la ley (dura lex sed lex, decíamos) está, incluso, también para él. A ver cómo quieren que el común de la ciudadanía respete las suyas, por poner un ejemplo elocuente, con ese cachondeo de ir a 80 Km/h. ó 40 por autopistas de cuatro carriles. Me imagino a conductores aclarándole a los mossos que en su caso, solo responden ante Dios y la Historia. Pues eso, para recordarle que la ley es para todos y que los gobernantes democráticos responden ante el pueblo soberano y los tribunales de justicia si fuese el caso:
domingo, 25 de enero de 2009
El absurdo de los mitos nacionalistas
Resulta incomprensible ver cómo los mismos que dan una imagen de España como mero referente colonialista y retrógrado son los que apelan a una Cataluña medieval que, precisamente, tuvo un enorme carácter expansionista. No sólo la llamada Cataluña nueva, Lleida y Tarragona, además de Valencia o Mallorca, conquistadas a los sarracenos, sino Córcega, Sicilia, Nápoles y el exótico ducado de Atenas y Neopatria, conquista, ésta última, llevada a sangre y fuego por una panda de mercenarios -los almogávares, que, por cierto, dan nombre a muchos colectivos- que dieron pie a la expresión venganza catalana, poco honrosa para cualquier amante de la paz y la concordia.
Por supuesto, como cualquier otra, en la expansión catalana (o aragonesa) no se tuvo reparos en llevar acciones fuertemente represivas, la más llamativa, la llevada a cabo por Pedro el Ceremonioso contra la población de Alghero (más conocida como Alger en los libros de lengua catalana) , eliminada por su carácter levantisco (debido a su alianza con Pisa) y substituída por población catalana. En los círculos catalanistas, Alger es un motivo de orgullo lingüístico, por la permanencia de la lengua de Pompeu Fabra, pero poco se menciona el origen represivo de esa circunstancia idiomática.
Las famosas instituciones medievales catalanas, o aragonesas, son constantemente presentadas con orgullo arrogante, como proto-democráticas. Aberración política, desconocimiento u ofensa a la democracia. Preocupa la idea de democracia que se desprende, especialmente de alguien que pretende ser de izquierdas (aunque, lo sabemos, es una fachoso reaccionario), ya que son instituciones que, básicamente, sirven para extraer recursos, vamos, explotar al llamado poble menut, es decir, el pueblo trabajador . El conocido carácter pactista de la monarquía aragonesa se debió a las enormes dificultades financieras de la Corona, embarcada en más empresas de las que podía hacer frente, especialmente por ese expansionismo mencionado. Por supuesto, ese pactismo se ceñía a las oligarquías estamentales, tratándose, pues, de un principio puramente feudal forjado por la debilidad de la monarquía.
La famosa Generalitat medieval, o más bien, Diputación del General, nació de las cortes como institución permanente de extracción de impuestos llamados general. Evidentemente, en las cortes sólo estaban representados los estamentos oligárquicos (es decir, la nobleza, el alto clero y el patriciado urbano y, por supuesto, el objetivo era extraerle recursos al poble menut). Realmente les era mucho más cómodo y efectivo conseguir recursos a través de la ficalidad y el déficit que de unos beneficios feudales cada vez más obsoletos. De hecho, la monarquía, en contraposición al enorme poder de la oligarquía estamental, no dudó en aliarse con los payeses de remensa, en lucha con la nobleza, por los abusos y malos usos que ésta procuraba llevar a cabo con los remensas o con la Busca, el partido del poble menut de la ciudad de Barcelona, siempre a expensas de la Biga, que representaba al patriciado rentista de la ciudad.
En definitiva, resulta del todo estrafalario (o cuanto menos, de no tener ni repajolera idea de Historia) reivindicar unas instituciones que, no sólo parten de mentalidades y contextos que nada tienen que ver con nuestro tiempo, sino que son abiertamente arcaicas, inoperantes y, sobre todo, mecanismo de privilegio y explotación de estamentos sociales determinados. Otra cosa es que quien las idealiza busque su propio privilegio, pero, entonces, que se llamen las cosas por su nombre: derecha reaccionaria.
jueves, 22 de enero de 2009
Gobierno de histriones ridículos
'Malgastando en Nueva York'
El síntoma definitivo ha sido la conferencia de Carod en Nueva York, más propia de un megalómano que de un gobernante serio.
22/01/2009 La Vanguardia
Francesc de Carreras
Según La Vanguardia de ayer, "el mismo día y a la misma hora en la que se celebraba en Washington la investidura de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, el vicepresident del Govern, Josep Lluís Carod-Rovira, dictó una conferencia en la Universidad de Nueva York". A eso se le llama oportunidad: de nuevo un incidente ridículo del Gobierno tripartito. La noticia no da cuenta del número de asistentes a tan apasionante conferencia.
El año tiene 365 días. El 20 de enero, según es tradición, juran solemnemente el cargo todos los nuevos presidentes. Además, este año, por razones obvias, era de prever que el acto tendría una especial resonancia. Pues bien, este fue precisamente el día escogido por Carod para pronunciar su conferencia. Al día siguiente, ayer, se inauguró la nueva delegación del Govern de la Generalitat, más conocida por embajada de Catalunya, según la jerga habitual. Dejando al margen la oportunidad del día elegido -en definitiva, una anécdota más-, la ocasión puede servir para reflexionar un poco sobre la eficacia, el coste y la rentabilidad de estas delegaciones.
Es indudable que la Generalitat, como los gobiernos de las demás comunidades autónomas, tiene competencias que alcanzan más allá de nuestras fronteras. Es el caso de las competencias relacionadas con la ayuda a las empresas industriales, comerciales o turísticas. Es natural que en estas materias -quizás también en alguna otra, como cultura- la Generalitat promueva alguna oficina en el exterior que pueda ayudar al desarrollo económico y social de nuestra comunidad autónoma. Se dice que agencias de la Generalitat como el Cidem y el Copca, con representación en el exterior, han dado muestras de eficacia.
Ahora bien, a estas delegaciones, especializadas en competencias concretas, el Govern Montilla ha añadido un tipo de delegación distinto, con un carácter político, difícilmente justificable, tanto porque la Generalitat carece de competencias en la materia, como porque constituyen un gasto público inútil. Este es el caso de la nueva delegación de Nueva York, antes lo han sido las delegaciones de París, Berlín o Londres, y próximamente se anuncian las de México y Buenos Aires, todas ellas dependientes del Departament de la Vicepresidència. Las relaciones internacionales son una competencia exclusiva del Estado -como es habitual en todos los estados federales- y no se sabe muy bien cuáles pueden ser las tareas que desempeñen estas oficinas exteriores, a pesar de que oficialmente se les asigne una larga lista de funciones, tan extensa como inconcreta.
No obstante, algunos síntomas empiezan a indicar que estas delegaciones están pensadas en clave política, para ejercer unas relaciones internacionales en que la Generalitat no es competente, más que para ejercer las funciones que le son propias. Un primer síntoma fue la penosa reacción de Carod en el asunto The Economist, diciendo que con una delegación propia, eso -el ejercicio del derecho a la información- no hubiera ocurrido. Un segundo síntoma es la personalidad de los delegados: el hermano de Carod-Rovira en París; el delegado en Londres estuvo trabajando en el partido independentista escocés y es el autor de una tesis doctoral sobre la materia; el de Nueva York, Andrew Davis, ha sido hasta hace muy poco un becario de la Generalitat para estudiar el nacionalismo en Escocia y Catalunya. En definitiva, se trata de personajes atípicos en una Administración, con un perfil más cercano al intelectual político que a un funcionario.
El síntoma definitivo ha sido la conferencia de Carod en Nueva York, más propia de un megalómano que de un gobernante serio. Tras decir que Catalunya ha sido "la puerta de entrada casi exclusiva de la modernidad científica, cultural, política y socioeconómica a la península Ibérica, en la que también están España y Portugal", idealizó al Principado catalán medieval diciendo que "tuvo su Parlamento mucho antes que Inglaterra y fue uno de los primeros pueblos en someter el poder absoluto de los monarcas a las reglas de las constituciones (...) e inventó también el embrión de las modernas embajadas con su Consolat de Mar, una mezcla de embajada y delegación comercial que extendió por todo el Mediterráneo". ¡En qué estaría pensando! Y concluyó: "El pueblo de Catalunya quiere que su gobierno tenga política internacional y que aborde con criterio propio los grandes debates del mundo del siglo XXI". Estupefacto, diría yo, está la mayoría del pueblo de Catalunya ante tamañas sandeces que, a pesar de ser ya habituales, no dejan de avergonzarnos.
Vamos a ver. Una comunidad autónoma es -como cualquier otro poder público- una organización sufragada con impuestos de los ciudadanos para conseguir unos fines establecidos en las leyes. El gobierno de una comunidad no puede desviarse de estos fines, no puede utilizar su cargo para proyectar su ideología. El señor Carod quiere que Catalunya sea un Estado independiente y está en su derecho de pensarlo y decirlo. Pero como gobernante no puede utilizar los recursos públicos para actuar como si Catalunya, una comunidad autónoma, fuera ya un Estado.
Esta nostalgia de un Estado propio es lo que determina estas injustificables políticas, aún menos legítimas cuando, en tiempos de crisis, se pide una mejora de la financiación. En tiempos de crisis, la financiación se mejora ahorrando en lo superfluo y, en todo caso, se empeora derrochando.
Francesc de Carreras Serra, es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona.
lunes, 19 de enero de 2009
Las diferencias entre republicanismo y nacionalismo
Los chicos de ERC son un perfecto ejemplo de este contraste que Gallego, a través de Arendt, plasma entre República y país. Este partido, que pretende hacerse llamar izquierda y republicano y que no pasa del mero y vacuo independentismo (por no llamarlo reaccionario y defensor de privilegios, es decir, derecha pura y dura), es un claro ejemplo de lo opuesto a los principios republicanos: esto es, nacionalismo, compromiso con unas esencias supuestas ajenas a las instituciones políticas y que transcienden a los individuos, los cuales a ellas están supeditados.
Un republicanista, en definitiva, quiere sentirse orgulloso de la República de la que forma parte como satisfacción por la justicia que es capaz de garantizar, es decir, es accidentalista, lo considera únicamente un medio, necesario e imprescindible, pero sólo un medio. Mientras tanto, un nacionalista está orgulloso de la nación de la que siente formar parte y tiene la necesidad de explicitarlo. Es, por lo tanto, esencialista.
OPINIÓN
Una virtud problemática
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ
La enciclopedia de Filosofía de la Universidad de Stanford explica que la lealtad es considerada una virtud, "aunque una muy problemática". En teoría es la perseverancia en el respeto a un compromiso adquirido por una persona. Por eso se relaciona tanto con la amistad, aunque también se exige respecto a la familia, a la empresa, a diferentes organizaciones y, desde luego, por los distintos países respecto a sus propios ciudadanos. En periodos de mucha confusión política y social debería ser importante saber a qué se es leal. Preguntarse con qué está uno comprometido. Por ejemplo, en el caso de los periodistas, ¿con la verdad?, ¿con los principios profesionales que impulsaron la creación de los grandes medios de comunicación del siglo XX?, ¿con qué otras cosas?
Hannah Arendt (filósofa, judía alemana, refugiada en Estados Unidos) respondió una vez a esa pregunta: yo debo mi lealtad a la República de Estados Unidos, es decir, a la forma de gobierno, a lo que los Padres Fundadores de la república establecieron como principios democráticos y morales de su organización política, no al país. Y, por supuesto, también a las personas "entre las cuales hoy, siendo éste un momento decisivo, me siento bien". Si Estados Unidos se comportara como una potencia imperialista, creía ella, la república de Estados Unidos no sobreviviría a ese desarrollo (el país desde luego que sí) y no habría por qué prestarle lealtad. Si los medios de comunicación renunciaran a la búsqueda de la verdad y al respeto de los principios profesionales sobre los que se desarrollaron, no sobrevivirían como medios de comunicación (quizá sí como negocios) y no habría por qué prestarles lealtad alguna. Si los actuales ciudadanos de Estados Unidos se hubieran hecho esa pregunta, quizá no hubieran aceptado el brutal ataque a la república que supuso el segundo mandato de George W. Bush. Si los actuales ciudadanos de Israel se hicieran esa misma pregunta, quizá fueran capaces de parar el brutal ataque de su Gobierno y su ejército contra los habitantes de Gaza... y contra los principios de la república que fundó Israel. La Ley Básica sobre Dignidad Humana y Libertad aprobada en 1992 fue enmendada en su momento precisamente para recoger uno de esos principios republicanos ahora ferozmente atacados: "En Israel", dice el preámbulo de la ley, "los derechos humanos fundamentales se basan en el reconocimiento del valor del ser humano, la santidad de la vida humana y el principio de que todas las personas son libres". Es decir, el reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos de Israel no se funda en otra cosa que en su condición de seres humanos. Una condición que comparten con los palestinos. ¿A qué deben ser leales los ciudadanos de Israel? ¿A los principios republicanos que dan valor a la vida humana y condenan sin escapatoria el asesinato de 350 niños, el bombardeo de instituciones humanitarias internacionales, el aplastamiento de poblaciones civiles indefensas? La realidad es que los ciudadanos de Israel parecen mucho más leales a los intereses del Gobierno que afirma defender al país, aunque sea destruyendo la república, que a los principios sobre los que se fundó aquel Estado. Quizá lo lógico, cuando los tiempos se están desquiciando, fuera proclamar, como hicieron Mark Twain o Graham Greene, "la virtud de la deslealtad" y declararse definitivamente pesimista. Quizá, pero Hannah Arendt, que tuvo en su vida todos los motivos para unirse a ese profundo cansancio, creyó siempre en el valor de la política como algo creado por los unos y los otros, los absolutamente distintos, para vivir juntos y garantizarse su libertad. La política, afirmaba, se basa precisamente en el hecho de la pluralidad de los hombres (y de las mujeres). Trata del estar juntos los unos y los otros, los diversos, escribió. En estos tiempos tan crueles podría resultar imprescindible la reivindicación de ese sentido de la política. Es posible que, como dice Jerome Kohn en su análisis de la obra de Arendt, podamos todavía persuadirnos de que vale la pena aprovechar esa posibilidad de conjurar la ruina de nuestro mundo. "En los momentos en los que las instituciones de gobierno y las estructuras jurídicas parecen estar erosionadas y envejecidas, es bueno rememorar las raras ocasiones en las que los seres humanos, plurales y diversos, han llevado a cabo y han completado acciones políticas". Y dar nuestra lealtad, exclusivamente, a esos momentos y a esas acciones. -jueves, 15 de enero de 2009
La melancolía de Mas
El entrañable de Artur Mas ha generado cierta polémica (banal, por supuesto, tal y como está el patio, pero, qué coño, jocosa por lo alejado de la realidad que es nuestro politiquerío local, tan parecido a la comunidad religiosa bizantina) con su augusta designación del independiente Ramon Tremosa como candidato de Convergencia a las elecciones europeas dentro de su vacilante proyecto de la casa gran del catalanisme.
Resulta enternecedor el bueno de Artur con su insistencia con esta ocurrencia que dio para una hermosa performance mussoliniana (la presencia de su mentón compite con el mejor Benito, sin duda), pero que está anclada en la melancolía por los buenos viejos tiempos del mejor CiU del pujolismo ochentero, cuando sí podían darse el gustazo los chicos de convergencia de ejercer de pal de paller (deliciosas las metáforas payesísticas del catalanismo) de la cosa. Se conoce que les cuesta resignarse a que la verdadera casa gran del asunto sea el Parlament en sí, el famoso oasis, lo que un iluminado de sabiduría tuvo la clarividencia de llamar PUC (partido único catalanista, en el cual se incluyen las huestes de CiU, psC, ERC, ICV y con el que también coquetea el PPC). La audacia de la casa gran, con sus simbolitos y su puesta en escena grandilocuente no es más que la muestra de lo que les cuesta resignarse a que la estrategia primigenia de CiU es un mercado demasiado maduro como para pretender volver a capitalizarlo.
Habrá que ver cuánto tardan en asumir que aquellos hermosos tiempos de mayorías absolutas del transversalismo catalanista de Pujol forman parte de un tiempo pasado, sin duda sugestivo como las hazañas épicas de los antepasados, pero que no pasa de improductivo ejercicio de melancolía, ya que la coña está empezando a tocarle las narices a algunos. Sólo hay que ver el cabreo de Guardans, molesto por ser sacrificado por algo que sabe inútil. Está claro, a la coña del catalanismo juegan demasiados como para poder significarse por ahí, de cara a volver a pillar cacho gubernamental (la verdadera gran vocación de los mozos de convergencia).
Considerando que a jugar a ver quién es más macho catalanista, se pone hasta el charnegazo de Montilla (para horror de nostrados como Ferrusola o Felip Puig) con su proverbial desfachatez, cierto es (realmente, hay que reconocer que alguien que le da semejantes patadas a la lengua de Pompeu Fabra vaya de adalid de las esencias catalanistas, suena a chiste cínico), tendría que ser una muestra de que CiU debería plantearse cambiar de estrategia y asumir que su rol viable es ejercer de opción conservadora y moderada para el electorado, como, de hecho, tiene asumido el hermano pequeño de Unió. Las cosas como son, eso de poner al día el concepto de catalanismo suena a poner al día el concepto de monofisismo: mera discusión bizantina.
Artur Mas en su genial interpretación de Duce