Junto a la carta de CiU ha llegado también la del psC, ignoro si en una nueva representación de la infame sociovergència. Es posible, porque el panfleto que nos envía el psC más que seducir, más bien da penica, como si no quisieran molestar, como si asumieran que no les vas a votar, como si, en definitiva, aceptaran que no les toca gobernar, como en los viejos tiempos de la alternancia pactada de la Restauración.
La foto del candidato, sin ir más lejos, es tristona, gris, inexpresiva. Te imaginas que se trata de un tipo depresivo que pasa las mañanas sentado en el banco de un parque planteándose qué ha hecho con su vida. El lema está claro que no lo ha hecho un poeta. Es tremendamente aburrido, sin gancho. Se nota que hacen las cosas sin ganas. Y eso en un político es terrible. Si no le pones ganas tú, macho, no se la van a poner de tu parte tus votantes.
También te ponen una especie de carta del candidato, en este caso aprovechando el mismo panfleto ya que están sin un puto duro. El contenido es mejor que el de Mas, más claro, más completo. Pero te lo ponen con esa letrilla enana que da la sensación que te lo susurran, como si no estuvieran convencidos o motivados.
Pero vayamos al meollo del panfleto. Volvemos a las letrujas. Sólo viendo el papel sin leerlo da la impresión de que hay mucha paja y poco fundamento. Sigue pareciendo que está hecho sin ganas, sin estructura, de cualquier manera. Casi toda la primera columna es a modo de introducción. Al final de la primera columna te ponen lo que podríamos llamar uno de los ejes, quizá, de su propuesta. El resto en la otra columna. La maquetación es terrible, cutrísima. Pero si entramos en el fondo la cosa no mejora. Lo que nos habíamos aventurado a llamar ejes de su propuesta en realidad no es más que un cajón de sastre sin la menor coherencia interna. El primero es Federalismo, nuestro modelo de estado, el segundo Justicia social y el tercero un totum revolutum de propuestas a lo ofertas del día que llaman Nuestras primeras decisiones para reactivar Catalunya.
Conclusión, estos chicos no tienen las ideas claras, si es que tienen alguna. Si te lees el apartado de Federalismo te asalta la duda de si realmente saben lo que significa. Ponen, y copio textualmente Que surja de una forma constitucional, que garantice el reconocimiento de la identidad catalana y nuestro derecho a decidir, donde Catalunya se haga cargo de todos los impuestos que pagamos los catalanes y las catalanas. ¿Eso es federalismo? A mí me suena básicamente a lo que proponía CiU hace un par de añitos nada más. Ay, la Sociovergència, que tira la cabra para el monte. Pero no solo asusta esa ausencia de ideas propias, sino ese lenguaje tan impreciso y vago, propio de un mal estudiante de secundaria. ¿Que surja de una forma constitucional? ¿A qué viene ese que surja? A mí me sugiere a la Venus de Botticelli surgiendo del mar. Se puede entender que en su incapacidad lo que quieren decir es que propondrán una reforma constitucional, pero eso siendo benévolos. Todos entendemos y ellos los primeros, que lo que realmente pasa es que hablan con la boca pequeña, que sencillamente pasan un huevo de mojarse y si eso, que surja la cosa por ciencia infusa que si es por ellos, ya puedes esperar sentado. No por nada, sino porque tienen la intención de pasar la legislatura de miranda, como espectadores de lujo en el Parlament. ¿Qué ganas entran de votarles, eh?
También se puede entender que, como partido socialista, la estructura territorial les importa más bien poco, especialmente con la que está cayendo con la crisis. Consecuentemente, la base de su proyecto residiría en el apartado que llaman Justicia social. Hubiese sido coherente, pero no nos engañemos. Cito literalmente lo que ponen en el apartado: Lucharemos contra la crisis evitando que paguen los sectores más débiles a través de la reactivación económica, impulsando las políticas sociales y una fiscalidad más justa para que paguen más los más ricos. Una frase de redacción horrorosa, pero aquí al menos sí que dicen que lucharán (un poco de energía, al fin), no se limitarán a esperar que surja, como en el anterior apartado. Eso sí, no pasa de declaración de intenciones muy vagas, muy electoralistas y conociendo la escasísima credibilidad que atesora hoy por hoy el partido de los socialistas, muy poco efectivas. Cierto es que en el apartado siguiente ya concretan, más o menos, alguna propuesta en ese sentido, pero como lo ponen así, sin ningún orden ni criterio, da la impresión de que se trata de las primeras ocurrencias que se les ha pasado por la cabeza cuando alguien ha sugerido que faltaban en el texto propuestas concretas.
En definitiva, no parece que tengan muchas ganas de llevarse el voto. Y, sinceramente, da la impresión que los votos que se lleven van a ser más por hábito que por convicción.
jueves, 15 de noviembre de 2012
martes, 13 de noviembre de 2012
Prácticas de seducción política I: CiU
El encanto de la democracia es que de vez en cuando el poder - o sus aspirantes- vienen a pedirte cosas. Bueno, una cosa en concreto, el voto. Es importante ver qué ofrecen para ver qué hacen luego ellos con mi preciado voto. Hoy me han llegado cumplidas cartas de, por así decirlo, los que más cuota del mercado electoral gozan: CiU y psC. Cuanto menos, son los dos partidos con más diputados en el parlamento saliente. Su oferta tendrá que ser la más completa y elaborada, claro. Vamos a ver qué me dicen para seducirme. Comenzamos con CiU que para algo son los que convocan anticipadamente las elecciones:
Empiezan bien; en la carta firmada con el puño y letra de Artur Mas (risas), lo primero que hacen es llamarme joven. Trucos de pescadera, a alguien de 31 añitos le empieza a sentar de maravilla que le sigan tratando de joven. A parte de alagar mi fino cutis de adolescente, mucha paja sobre lo histórico que es el momento y la infinidad de oportunidades que se nos presentan para el futuro. Ya, bien, y ¿qué propones? Habrás anticipado las elecciones para algo, digo yo. Por supuesto, y cito textualmente, El meu compromís és que el poble de Catalunya pugui decidir lliurement i democràtica el seu futur a través d'una consulta durant els propers 4 anys. Enigmático hasta el uso de la negrita. Entonces, a ver que me aclare, ¿el pueblo de Catalunya no está decidiendo libre y democráticamente su futuro en estas elecciones? ¿Qué estamos haciendo, entonces? ¿Decidir el pasado? ¿Y qué se estará consultando durante 4 años? ¡Qué consulta más larga! ¡Ni la del médico! ¿Propone establecer un sistema asambleario, a lo Sóviet? Lo dudo.
Pero no nos obcequemos con las cartas éstas que son las paridas que te envían porque algún lumbreras considera que así se acerca al candidato, como si te hablara directamente a ti y por eso es particularmente vaga y sin contenido. Vamos a ver qué dice el panfleto adjunto a la carta, donde, sin duda, tiene que venir una síntesis de su programa electoral.
Nada, ni por esas. Volvemos al mismo rollo: Fer una consulta al poble de Catalunya perquè pugui decidir lliurement i democràtica el seu futur. ¡Yaaaaaaa! ¡De eso van unas elecciones! ¿Pero qué mierda proponéis?
El galimatías no se queda aquí. Acto seguido nos dicen: Construir una majoria social àmplia perquè Catalunya pugui tenir un estat propi en el marc d'Europa. Frase retorcida donde las haya. Joder con los partidos de masas, parece que hablen en clave. ¿Qué es construir una mayoría social amplia? ¿Su petición?¿Su propuesta?¿Tiene relación la programación de TV3 con esto? Lo que se ve es que es condición sine qua non para que Cataluña pueda tener un Estado propio en el marco de Europa. Pero para este viaje no hace falta alforjas, ya tiene un Estado, ese que llaman español.
Algún exegeta acostumbrado al lenguaje alambicado de CiU me apremiará para que no me haga el tonto, que de lo que hablan es de la secesión de Cataluña del resto de España. Vale, pues que lo digan claro, que esta mierda la envían a todos los catalanes. ¿O es que quieren que la peña no entienda una mierda lo que dicen?
Asumida la premisa, donde nos dicen Necessitem eines d'estat en el marc d'Europa, se refieren, más o menos, a argumentos para la independencia. Bien, vamos a ver si nos convencen:
1.- Per garantir el desenvolupament econòmic i social de Catalunya. ¿Por qué?¿Por qué es necesaria la independencia para garantizar el desarrollo económico y social de Cataluña? Si precisamente el principal mercado de Cataluña es el resto de España. No parece muy sensato ponerse de culo de tu principal cliente...
2.- Per tenir més progrés i més eines per sortir de la crisi. ¿Por qué y para qué? ¿Por qué con la independencia vamos a tener más progreso? Explícalo si me quieres convencer. ¿Qué herramientas se necesitan y cómo se usarían? ¿Os lo guardáis para luego? Pues así más que convencerme me dais mucho miedo. ¿Qué haríais una vez independientes para salir de la crisis que no se puede hacer ahora?
3.- Per disposar de millors prestacions per a la gent gran. ¿Cómo lo haríais? ¿Por arte de birlibirloque?
4.- Per una educació i una sanitat de més qualitat. ¿Por qué? ¿Vais a expulsar a los malos profesores? ¿Y por qué no lo hacéis ahora si la Generalitat tiene las competencias de educación y sanidad?
5.- Per assolir més benestar per a tots nosaltres, però també per als nostres fills i els nostres néts. ¿Por qué es necesaria la independencia para alcanzar más bienestar? ¿Y en qué se concreta ese bienestar? Este argumento tiene la misma solidez expositiva que decir que ataremos a los perros con longanizas.
6.- Per garantir la nostra viabilitat com a nació, com a identitat i com a model de benestar. ¿Eing? Casar nación, identidad y modelo de bienestar en una frase es un ejercicio demasiado complejo para cualquiera. Todo demasiado estrafalario.
Bien, llegado a este punto, ya puedo establecer ciertas conclusiones:
CiU, con su ambigüedad recargolada habitual, sólo trata lo de la independencia. La privatización de la sanidad, el paro, los recortes, el tejido productivo, corrupción, presupuestos, y demás cuestiones sobre las que tiene competencias la Generalitat son para CiU un coñazo irrelevante, porque total, sólo se va a hablar de la independencia. Imagino que mientras tanto no legislarán nada más.
Los argumentos que nos ofrece CiU para la independencia son una mierda insostenible que no pasa más allá de la esperanza de que con ella se aten a los perros con longanizas. Huele a cienciología. Sólo aptos para ya convencidos, para los demás, tendrán el propósito de convencer no por consistencia de los argumentos sino por repetición machacona de la esperanza (vivimos tiempos difíciles) de los perros con longanizas. Todo muy inquietantemente goebbeliano.
En definitiva, los de CiU se piensan que los catalanes somos imbéciles o confían mucho en su formidable y machacón aparato de propaganda. Qué miedo. Desde luego, por muy machacona que sea una publicidad, a nadie le gusta que le traten de idiota. A parte, el lenguaje alambicado de CiU da la impresión de que te esconden demasiadas cosas, que juegan a la confusión, como la letra pequeña de una hipoteca de Bankia, te lo has de remirar para ver por dónde te la cuelan. Vamos, que no seducen nada. Mi voto no va para ellos ni de broma.
Empiezan bien; en la carta firmada con el puño y letra de Artur Mas (risas), lo primero que hacen es llamarme joven. Trucos de pescadera, a alguien de 31 añitos le empieza a sentar de maravilla que le sigan tratando de joven. A parte de alagar mi fino cutis de adolescente, mucha paja sobre lo histórico que es el momento y la infinidad de oportunidades que se nos presentan para el futuro. Ya, bien, y ¿qué propones? Habrás anticipado las elecciones para algo, digo yo. Por supuesto, y cito textualmente, El meu compromís és que el poble de Catalunya pugui decidir lliurement i democràtica el seu futur a través d'una consulta durant els propers 4 anys. Enigmático hasta el uso de la negrita. Entonces, a ver que me aclare, ¿el pueblo de Catalunya no está decidiendo libre y democráticamente su futuro en estas elecciones? ¿Qué estamos haciendo, entonces? ¿Decidir el pasado? ¿Y qué se estará consultando durante 4 años? ¡Qué consulta más larga! ¡Ni la del médico! ¿Propone establecer un sistema asambleario, a lo Sóviet? Lo dudo.
Pero no nos obcequemos con las cartas éstas que son las paridas que te envían porque algún lumbreras considera que así se acerca al candidato, como si te hablara directamente a ti y por eso es particularmente vaga y sin contenido. Vamos a ver qué dice el panfleto adjunto a la carta, donde, sin duda, tiene que venir una síntesis de su programa electoral.Nada, ni por esas. Volvemos al mismo rollo: Fer una consulta al poble de Catalunya perquè pugui decidir lliurement i democràtica el seu futur. ¡Yaaaaaaa! ¡De eso van unas elecciones! ¿Pero qué mierda proponéis?
El galimatías no se queda aquí. Acto seguido nos dicen: Construir una majoria social àmplia perquè Catalunya pugui tenir un estat propi en el marc d'Europa. Frase retorcida donde las haya. Joder con los partidos de masas, parece que hablen en clave. ¿Qué es construir una mayoría social amplia? ¿Su petición?¿Su propuesta?¿Tiene relación la programación de TV3 con esto? Lo que se ve es que es condición sine qua non para que Cataluña pueda tener un Estado propio en el marco de Europa. Pero para este viaje no hace falta alforjas, ya tiene un Estado, ese que llaman español.
Algún exegeta acostumbrado al lenguaje alambicado de CiU me apremiará para que no me haga el tonto, que de lo que hablan es de la secesión de Cataluña del resto de España. Vale, pues que lo digan claro, que esta mierda la envían a todos los catalanes. ¿O es que quieren que la peña no entienda una mierda lo que dicen?
Asumida la premisa, donde nos dicen Necessitem eines d'estat en el marc d'Europa, se refieren, más o menos, a argumentos para la independencia. Bien, vamos a ver si nos convencen:
1.- Per garantir el desenvolupament econòmic i social de Catalunya. ¿Por qué?¿Por qué es necesaria la independencia para garantizar el desarrollo económico y social de Cataluña? Si precisamente el principal mercado de Cataluña es el resto de España. No parece muy sensato ponerse de culo de tu principal cliente...
2.- Per tenir més progrés i més eines per sortir de la crisi. ¿Por qué y para qué? ¿Por qué con la independencia vamos a tener más progreso? Explícalo si me quieres convencer. ¿Qué herramientas se necesitan y cómo se usarían? ¿Os lo guardáis para luego? Pues así más que convencerme me dais mucho miedo. ¿Qué haríais una vez independientes para salir de la crisis que no se puede hacer ahora?
3.- Per disposar de millors prestacions per a la gent gran. ¿Cómo lo haríais? ¿Por arte de birlibirloque?
4.- Per una educació i una sanitat de més qualitat. ¿Por qué? ¿Vais a expulsar a los malos profesores? ¿Y por qué no lo hacéis ahora si la Generalitat tiene las competencias de educación y sanidad?
5.- Per assolir més benestar per a tots nosaltres, però també per als nostres fills i els nostres néts. ¿Por qué es necesaria la independencia para alcanzar más bienestar? ¿Y en qué se concreta ese bienestar? Este argumento tiene la misma solidez expositiva que decir que ataremos a los perros con longanizas.
6.- Per garantir la nostra viabilitat com a nació, com a identitat i com a model de benestar. ¿Eing? Casar nación, identidad y modelo de bienestar en una frase es un ejercicio demasiado complejo para cualquiera. Todo demasiado estrafalario.
Bien, llegado a este punto, ya puedo establecer ciertas conclusiones:
CiU, con su ambigüedad recargolada habitual, sólo trata lo de la independencia. La privatización de la sanidad, el paro, los recortes, el tejido productivo, corrupción, presupuestos, y demás cuestiones sobre las que tiene competencias la Generalitat son para CiU un coñazo irrelevante, porque total, sólo se va a hablar de la independencia. Imagino que mientras tanto no legislarán nada más.
Los argumentos que nos ofrece CiU para la independencia son una mierda insostenible que no pasa más allá de la esperanza de que con ella se aten a los perros con longanizas. Huele a cienciología. Sólo aptos para ya convencidos, para los demás, tendrán el propósito de convencer no por consistencia de los argumentos sino por repetición machacona de la esperanza (vivimos tiempos difíciles) de los perros con longanizas. Todo muy inquietantemente goebbeliano.
En definitiva, los de CiU se piensan que los catalanes somos imbéciles o confían mucho en su formidable y machacón aparato de propaganda. Qué miedo. Desde luego, por muy machacona que sea una publicidad, a nadie le gusta que le traten de idiota. A parte, el lenguaje alambicado de CiU da la impresión de que te esconden demasiadas cosas, que juegan a la confusión, como la letra pequeña de una hipoteca de Bankia, te lo has de remirar para ver por dónde te la cuelan. Vamos, que no seducen nada. Mi voto no va para ellos ni de broma.
lunes, 12 de noviembre de 2012
No voteu a CiU
No pretenc, Déu em guard, canviar la vostra ideologia ni els vostres interessos, ans el contrari, el meu propòsit és mostrar que, precisament, CiU és una opció contraproduent per a defensar-los i que, davant de tot, la seva estratègia passa per manipular els votants per accedir al poder per als seus personals interessos. Entenc que CiU pot atreure un votant nacionalista i a la vegada conservador, diguem-ho clar: de dretes. En democràcia és perfectament legítim. La qüestió és que, insisteixo, CiU és contraproduent per a qualsevol d'ambdós propòsits. Anem a pams:
És raonable que els nacionalistes practicants estigueu entusiasmats amb la, si fa o no fa, aposta obertament independentista de CiU. És comprensible que d'aquesta manera la vegeu més factible, però si és aquest el vostre veritable objectiu, jo no us recomanaria que us refiessiu gaire de CiU i els aires messiànics del Mas. Ves a saber què faran aconseguida la majoria absoluta. Privatitzar el Clínic sí, ja hi pots comptar, però lluitar gaire per la independència ja són figues d'un altre paner. La sacsejaran quan els hi convengui i quan no l'amagaran, diran que és inviable o qualsevol pretext, tot generant frustració en el vostre àmbit i potser malbaratant una oportunitat única per vosaltres. Si de debò voleu la independència, heu d'assegurar el vot. Oferta no n'hi falta en aquest camp, si augmenta a cada elecció: ERC, SI, CUP... i potser si CiU no aconsegueix la majoria absoluta els podran presionar perquè es prenguin seriosament la independència.
Si ets més aviat un votant de dretes, amb, davant de tot, interessos econòmics de qualsevol mena a Catalunya (i no formes part, obviament, de la xarxa clientelar de CiU per a trobar negociets d'aquests que mou el fill de l'amo) CiU en aquestes eleccions no et convé gens. Els cèntims fugen com a bojos de la inestabilitat i l'aposta de CiU és el paradigma d'inestabilitat, especialment amb el delicat context econòmic que ens hi trobem. Absolutament tot pot perdre dràsticament el seu valor de la nit al dia, les finances no estan per gaires aventures i, les coses com són, el govern de Mas no s'ha mostrat, precisament, com un exemple de bona gestió. Si com a bon conservador, vols garantir l'statu quo, tens altres opcions més segures. Potser no és la primera vegada que votes al PP d'amagat i, tranquil, que de moment el vot és secret. Més endavant et podràs preguntar amb total tranquil·litat quins sants trons voten al PP, si tu no coneixes a ningú que ho faci.
Així doncs, si per als seus votants potencials, CiU no és ni de bon tros la millor opció, de la resta millor ni parlar-ne. El govern de l'Artur Mas ha demostrat ser el govern més corrupte, incompetent i reaccionari de la nostra història recent. Els escàndols recents de corrupció de CiU són variadíssims, en diversos sectors i afectant gent tant destacada com el tresorer del partit amb el cas Palau, el secretari general i fill de l'amo amb el cas de les ITV, per no parlar de l'enrevessat entramat a la sanitat catalana. Per parlar de la incompetència cal força estona, deixem-ho amb el rescat que van haver de demanar, ves per on, a Madrid, els nombrosos impagaments, per no parlar de l'anunciada fallida de Spanair on la Generalitat va posar diners alegrement. De les retallades suposo que ni cal parlar-ne, però sí que és rellevant fer el contrast amb la supressió de l'impost de successions tot just arribar al govern.
Cal recordar, alhora, que es tractava d'un govern molt dèbil, que havia de negociar uns pressupostos encara més restrictius i que havia de fer front al desgast d'haver de pactar amb el PP. Abans d'afrontar una situació summament crítica política i econòmicament, amb gairebé un 23% d'atur i una tercera part de la població sota el llindar de la pobresa, on un govern ha de mostrar el seu major tarannà d'estadista, s'han estimat més tirar per la via ràpida, fugir d'estudi i convocar eleccions anticipades, tot posant en el centre del debat polític la independència de Catalunya, com si fos, de cop i volta, la qüestió més urgent o la solució immediata a tots els nostres neguits. Val a dir que l'objectiu és amagar totes les seves misèries i amb el discurs èpic provar sort i veure si cau una majoria absoluta amb la que pugui evitar els ensurts parlamentaris i poder fer negociets facilets amb calma com el de Barcelonaworld o la sanitat privada.
Així doncs, conciutadans, en els temps
difícils que corren, no ens podem permetre cedir el govern a una
colla de lladres, estafadors i inútils de CiU. Resultaria insòlit a
Europa, un govern radicalment retallador i regressiu que no només no
perd vots sinó que encara en guanya. I tot per la seva manipulació
interessada dels sentiments dels votants. Ja és, doncs, una qüestió
de dignitat: Tots corrents a votar, vota el que et vingui de gust, però per la teva dignitat i la de Catalunya, no votis a CiU.
sábado, 27 de octubre de 2012
Por la revolución posible
Vivimos tiempos de involución que van más allá de una mera crisis cíclica del capitalismo internacional. La actual crisis no es más que el último pretexto para volver a la sociedad liberal de la segunda mitad del siglo XIX. Hay un proceso incuestionable de aumento de la desigualdad, liquidación del Estado de Bienestar y eliminación de capacidad de respuesta de los trabajadores. El panorama es muy negro y debemos no sólo asumirlo sino tomar cartas en el asunto.
Este proceso no se está llevando a cabo por la fuerza de las armas sino desde el poder político establecido democráticamente, es decir, aupado con los votos de los ciudadanos. Por lo tanto, el responsable último de la situación somos todos, que por simple incomparecencia irresponsable estamos permitiendo que el lucro de unos pocos se imponga por encima del bienestar del resto.
La Democracia no es un hecho consumado, no se limita a unas instituciones constituidas, sino que es un bello ideal que se debe forjar con la responsable participación de la gente en la cosa pública. En el momento que convenimos que la política era una actividad para mediocres trepas que vivían de los cargos, trazamos el camino para que efectivamente los políticos no se representaran más que a sí mismos. El PSOE se está llevando un merecidísimo hundimiento porque se dejó - y se le dejó- convertirse en una mera agencia de colocación más accesible a los poderes fácticos que a los intereses de la mayoría. Éste era, quizá, un paso necesario. Pero es urgente que las cenizas de partidos políticos fracasados sean substituídas por otros instrumentos de representación que ejerzan más efectivamente de canales de participación y representación de la ciudadanía en las cosas públicas.
Esto no se va a hacer por generación espontánea. Requiere el esfuerzo y el talento de muchas personas. Como decía aquel viejo himno, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor. De nuestra capacidad de respuesta depende el camino que se trace. Porque si nos conformamos con dejarles al PP y CiU las riendas nos tendremos que atener a las consecuencias.
Es la hora, por lo tanto, de aglutinar en torno a unos principios básicos, fundamentales: Refuerzo del Estado de Bienestar, efectiva progresividad tributaria, recuperación del tejido productivo, limitación de la economía especulativa. Nada utópico, nada irrealizable, nada de maximalismos. Un verdadero proyecto de gobierno.
Es el momento de aunar talentos para un proyecto común. Es el momento de dar un paso adelante para aquellos médicos comprometidos con la sanidad pública, para aquellos profesores que aspiren a una sociedad culta, para aquellos inspectores de hacienda que quieren combatir la evasión fiscal, aquellos emprendedores que aspiran a crear valor añadido más allá de meramente enriquecerse. Es la hora, en definitiva, de que los ciudadanos demos verdadero sentido a la democracia. Sino, nos mereceremos nuestra condición de súbditos.
Este proceso no se está llevando a cabo por la fuerza de las armas sino desde el poder político establecido democráticamente, es decir, aupado con los votos de los ciudadanos. Por lo tanto, el responsable último de la situación somos todos, que por simple incomparecencia irresponsable estamos permitiendo que el lucro de unos pocos se imponga por encima del bienestar del resto.
La Democracia no es un hecho consumado, no se limita a unas instituciones constituidas, sino que es un bello ideal que se debe forjar con la responsable participación de la gente en la cosa pública. En el momento que convenimos que la política era una actividad para mediocres trepas que vivían de los cargos, trazamos el camino para que efectivamente los políticos no se representaran más que a sí mismos. El PSOE se está llevando un merecidísimo hundimiento porque se dejó - y se le dejó- convertirse en una mera agencia de colocación más accesible a los poderes fácticos que a los intereses de la mayoría. Éste era, quizá, un paso necesario. Pero es urgente que las cenizas de partidos políticos fracasados sean substituídas por otros instrumentos de representación que ejerzan más efectivamente de canales de participación y representación de la ciudadanía en las cosas públicas.
Esto no se va a hacer por generación espontánea. Requiere el esfuerzo y el talento de muchas personas. Como decía aquel viejo himno, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor. De nuestra capacidad de respuesta depende el camino que se trace. Porque si nos conformamos con dejarles al PP y CiU las riendas nos tendremos que atener a las consecuencias.
Es la hora, por lo tanto, de aglutinar en torno a unos principios básicos, fundamentales: Refuerzo del Estado de Bienestar, efectiva progresividad tributaria, recuperación del tejido productivo, limitación de la economía especulativa. Nada utópico, nada irrealizable, nada de maximalismos. Un verdadero proyecto de gobierno.
Es el momento de aunar talentos para un proyecto común. Es el momento de dar un paso adelante para aquellos médicos comprometidos con la sanidad pública, para aquellos profesores que aspiren a una sociedad culta, para aquellos inspectores de hacienda que quieren combatir la evasión fiscal, aquellos emprendedores que aspiran a crear valor añadido más allá de meramente enriquecerse. Es la hora, en definitiva, de que los ciudadanos demos verdadero sentido a la democracia. Sino, nos mereceremos nuestra condición de súbditos.
sábado, 13 de octubre de 2012
Motivos para el orgullo
Hace mucho tiempo ya traté este tema, pero mi querido ministro Wert y tantos otros muchos me inspiran para insistir: Es absurdo estar orgulloso de un hecho casual del que uno no ha tenido responsabilidad, como es el hecho de haber nacido en un lugar adscrito a determinadas unidades administrativas. Sólo es razonable estar orgulloso de algún logro conseguido con el esfuerzo, talento y tesón aportado por uno mismo (ese es el orgullo que hay que inculcar a los chavales, por cierto). Por ejemplo, parece lógico que Steve Jobs estuviese orgulloso del éxito de su empresa, mientras que alguien al que le haya tocado la lotería, lo razonable es que esté contento, y mucho, pero no orgulloso. De la suerte cabe estar contento, satisfecho, pero no orgulloso.
Así pues, la casualidad de haber nacido en España hay que valorarla con las múltiples opciones que nos brinda el ancho mundo. Si nos ponemos a comparar, podía haber tenido mucha peor suerte. Podía haber nacido en lugares terribles y muy desafortunados como Somalia, Afganistán, Haití... Así que cabe sentirse, como poco, aliviado de ser español, podía haber sido mucho peor. Desde luego, también podría haber sido mejor, podía haber tenido más suerte y nacer francés, australiano o noruego. Pero no nos engañemos, estadísticamente había más posibilidades de nacer en un sitio peor.
También es verdad que alguien, como ciudadano activo, puede involucrarse con los logros alcanzados por su comunidad política y sentir legítimo orgullo por ellos al haberlos apoyado. Así, por ejemplo, parece bastante razonable que se pudiera estar orgulloso de que España, con bastante naturalidad y sin a penas traumas, ampliase el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, a pesar de la combativa oposición de la iglesia católica, extendiendo, así, las esferas de libertad. Desgraciadamente, es un hecho bastante excepcional. Normalmente, las comunidades políticas de las que formo parte (por el momento, el municipio de L'Hospitalet de Llobregat, Cataluña, España y la Unión Europea) no dan demasiados motivos de orgullo, sino, más bien al contrario, de vergüenza.
Voy a exponer algún motivo de vergüenza para cada una de mis comunidades políticas: En L'Hospitalet de Llobregat, una población tradicionalmente acogedora, conformada por el aluvión que genera la cercanía de una ciudad como Barcelona, se está extendiendo un sentimiento xenófobo y una tendencia a diferenciar por comunidades, no sé si considerarlas étnicas. En Cataluña, por su parte, un gobierno especialmente reaccionario, incompetente y corrupto procura manipular a la gente con una burda cortina de humo que desvie la atención de su nefasta gestión y le permita alcanzar una cómoda mayoría absoluta. En España, en general, estamos dirigidos por una clase política incompetente, vendida, mentirosa compulsiva y que no se molesta ni en disimular una mínima preocupación por representar los intereses de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Por su parte, la Unión Europea es incapaz de avanzar en el proceso de integración, bloqueada por intereses nacionales y se ha convertido en una especie de protectorado de los países del norte que sacan ventajas financieras a costa de los países del sur.
La conclusión parece obvia: estaría orgulloso de formar parte de estas comunidades políticas si L'Hospitalet fuese un ejemplo sin mácula de fraternidad, en Cataluña los electores castigaran a los populistas patrioteros, los políticos españoles, en general, fuesen lo más ilustrado e íntegro de una sociedad a la que verdaderamente representaran y la Unión Europea se dirigiese sin vacilaciones hacia una integración política que tuviera el Estado como Bienestar como guía. Eso sí serían motivos de orgullo. Pero vamos, tampoco para emocionarse como para ir sacando banderas de paseo.
Así pues, la casualidad de haber nacido en España hay que valorarla con las múltiples opciones que nos brinda el ancho mundo. Si nos ponemos a comparar, podía haber tenido mucha peor suerte. Podía haber nacido en lugares terribles y muy desafortunados como Somalia, Afganistán, Haití... Así que cabe sentirse, como poco, aliviado de ser español, podía haber sido mucho peor. Desde luego, también podría haber sido mejor, podía haber tenido más suerte y nacer francés, australiano o noruego. Pero no nos engañemos, estadísticamente había más posibilidades de nacer en un sitio peor.
También es verdad que alguien, como ciudadano activo, puede involucrarse con los logros alcanzados por su comunidad política y sentir legítimo orgullo por ellos al haberlos apoyado. Así, por ejemplo, parece bastante razonable que se pudiera estar orgulloso de que España, con bastante naturalidad y sin a penas traumas, ampliase el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, a pesar de la combativa oposición de la iglesia católica, extendiendo, así, las esferas de libertad. Desgraciadamente, es un hecho bastante excepcional. Normalmente, las comunidades políticas de las que formo parte (por el momento, el municipio de L'Hospitalet de Llobregat, Cataluña, España y la Unión Europea) no dan demasiados motivos de orgullo, sino, más bien al contrario, de vergüenza.
Voy a exponer algún motivo de vergüenza para cada una de mis comunidades políticas: En L'Hospitalet de Llobregat, una población tradicionalmente acogedora, conformada por el aluvión que genera la cercanía de una ciudad como Barcelona, se está extendiendo un sentimiento xenófobo y una tendencia a diferenciar por comunidades, no sé si considerarlas étnicas. En Cataluña, por su parte, un gobierno especialmente reaccionario, incompetente y corrupto procura manipular a la gente con una burda cortina de humo que desvie la atención de su nefasta gestión y le permita alcanzar una cómoda mayoría absoluta. En España, en general, estamos dirigidos por una clase política incompetente, vendida, mentirosa compulsiva y que no se molesta ni en disimular una mínima preocupación por representar los intereses de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Por su parte, la Unión Europea es incapaz de avanzar en el proceso de integración, bloqueada por intereses nacionales y se ha convertido en una especie de protectorado de los países del norte que sacan ventajas financieras a costa de los países del sur.
La conclusión parece obvia: estaría orgulloso de formar parte de estas comunidades políticas si L'Hospitalet fuese un ejemplo sin mácula de fraternidad, en Cataluña los electores castigaran a los populistas patrioteros, los políticos españoles, en general, fuesen lo más ilustrado e íntegro de una sociedad a la que verdaderamente representaran y la Unión Europea se dirigiese sin vacilaciones hacia una integración política que tuviera el Estado como Bienestar como guía. Eso sí serían motivos de orgullo. Pero vamos, tampoco para emocionarse como para ir sacando banderas de paseo.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Ciencias sociales sin sentimientos, por favor
Me congratula como historiador y como aspirante a docente, la nueva polémica que nos brindan nuestros estimados representantes políticos. Parece ser que José Ignacio Wert, con la fineza y profundidad de pensamiento que caracteriza a los ministros de educación y cultura de este país, ha afirmado en las Cortes que el interés del Gobierno es "españolizar a los alumnos catalanes" con el fin de que "se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes". Y ha recalcado "la deriva que ha tomado parte del sistema educativo en Cataluña
facilitando que se produzca un ocultamiento o una minimización de los
elementos comunes, particularmente los históricos, que configuran la
historia de Cataluña dentro de España". Como no podía ser de otra forma, han surgido, por lo visto, infinidad de voces indignadas: así la consellera Rigau ha negado que la escuela catalana adoctrine a sus alumnos en ningún tipo de nacionalismo e incluso Joan Herrera se ha descolgado calificando las palabras de Wert de "salvajada" y de "lenguaje de otras épocas".
Parece una obviedad que una educación democrática se ha de fundamentar en el conocimiento científico y ha de aspirar promover ciudadanos críticos y autónomos. Es decir, no pretender inculcar sentimientos ni manipular la realidad para ello. ¡Ay! ¡Ingenuos de nosotros! Una de las lecciones que me impartió mi profesor del CAP fue que la pervivencia de la Historia en los currículos académicos no se debe a la sensibilidad por la reflexión histórica de nuestros dirigentes, sino por su utilidad para generar adscripciones identitarias que involucren a las masas con el poder político. Así que pedir a los politicastros que dejen la Historia a los que sí tenemos licencia para tratarla es un ejercicio de melancolía improductivo.
Los dirigentes catalanes se han puesto exquisitos ante el ministro negando la mayor. Quizá no se han leído los decretos de la Generalitat al respecto. Yo, desgraciadamente, sí, bastante. Y como el ministro Wert, también le dan bastante a eso de la identidad. Como muestra parece relevante. Así, en el decreto 143/2007 del 26 de junio, donde se establece la ordenación de las enseñanzas de la educación secundaria obligatoria (Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, núm. 4915, de 29 de junio de 2007), se nos dicen cosas como les Ciències socials, geografia i història han de facilitar el desenvolupament de la consciència ciutadana de l'alumnat. Aquesta consciència els ha de permetre donar sentit a les relacions entre el passat, el present i el futur, i a la seva identitat territorial i cultural. O cosas como l'estudi de les diverses realitats socials del present i del passat hauria de conduir l'alumnat a [...] construir el sentiment de pertinença i la seva identitat social, política i cultural.
Sí, un lenguaje más alambicado y sutil que el del burdo ministro Wert. Resultaba mucho más claro el Decreto 179/2002, de 25 de junio, ( Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, núm. 3670, de 4 de julio de 2002) en el que se exponía sin tantos remilgos que l’estudi del passat ajuda a entendre el present i a conèixer i contextualitzar les arrels culturals del país, amb la qual cosa es contribueix al procés de cohesió social i d’arrelament nacional. S’entén també que tant la geografia com la història van adreçades a unes persones que són els joves i les joves ciutadans/nes d’una nació (Catalunya) emmarcades en un estat (Espanya), en una identitat genèrica (cristiano-occidental i mediterrània) dins d’un món on s’articulen d’altres cosmovisions i identitats. És per això que les característiques plurals i diverses de la nació catalana, també la seva geografia i la seva història, han de vertebrar en bona part la configuració dels continguts de l’àrea com a expressió de la identitat pròpia dins d’Espanya. Així mateix, des d’aquesta àrea, s’ha de fomentar el coneixement i respecte per les altres identitats i cultures diferents a la pròpia, i concebre-les com una font d’enriquiment personal i col·lectiu, entre moltes altres raons perquè en molts casos són elles mateixes elements històrics que han contribuït i contribueixen a la definició actual de Catalunya.
No cabe duda que la educación catalana, especialmente en eso que llaman ciencias sociales, adolece de lo que denuncia el impresentable de Wert, a buenas horas se dan cuenta, pero la solución no puede ser contrarrestarla con más de lo mismo pero en otro sentido, sino eliminar toda pretensión de inculcar sentimientos a través de la educación. Resulta, más que paradójico, revelador que no se den cuenta de ello los que acusan a la Educación para la Ciudadanía de ser un instrumento de inculcación de ideología. Asco de politicastros.
Parece una obviedad que una educación democrática se ha de fundamentar en el conocimiento científico y ha de aspirar promover ciudadanos críticos y autónomos. Es decir, no pretender inculcar sentimientos ni manipular la realidad para ello. ¡Ay! ¡Ingenuos de nosotros! Una de las lecciones que me impartió mi profesor del CAP fue que la pervivencia de la Historia en los currículos académicos no se debe a la sensibilidad por la reflexión histórica de nuestros dirigentes, sino por su utilidad para generar adscripciones identitarias que involucren a las masas con el poder político. Así que pedir a los politicastros que dejen la Historia a los que sí tenemos licencia para tratarla es un ejercicio de melancolía improductivo.
Los dirigentes catalanes se han puesto exquisitos ante el ministro negando la mayor. Quizá no se han leído los decretos de la Generalitat al respecto. Yo, desgraciadamente, sí, bastante. Y como el ministro Wert, también le dan bastante a eso de la identidad. Como muestra parece relevante. Así, en el decreto 143/2007 del 26 de junio, donde se establece la ordenación de las enseñanzas de la educación secundaria obligatoria (Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, núm. 4915, de 29 de junio de 2007), se nos dicen cosas como les Ciències socials, geografia i història han de facilitar el desenvolupament de la consciència ciutadana de l'alumnat. Aquesta consciència els ha de permetre donar sentit a les relacions entre el passat, el present i el futur, i a la seva identitat territorial i cultural. O cosas como l'estudi de les diverses realitats socials del present i del passat hauria de conduir l'alumnat a [...] construir el sentiment de pertinença i la seva identitat social, política i cultural.
Sí, un lenguaje más alambicado y sutil que el del burdo ministro Wert. Resultaba mucho más claro el Decreto 179/2002, de 25 de junio, ( Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, núm. 3670, de 4 de julio de 2002) en el que se exponía sin tantos remilgos que l’estudi del passat ajuda a entendre el present i a conèixer i contextualitzar les arrels culturals del país, amb la qual cosa es contribueix al procés de cohesió social i d’arrelament nacional. S’entén també que tant la geografia com la història van adreçades a unes persones que són els joves i les joves ciutadans/nes d’una nació (Catalunya) emmarcades en un estat (Espanya), en una identitat genèrica (cristiano-occidental i mediterrània) dins d’un món on s’articulen d’altres cosmovisions i identitats. És per això que les característiques plurals i diverses de la nació catalana, també la seva geografia i la seva història, han de vertebrar en bona part la configuració dels continguts de l’àrea com a expressió de la identitat pròpia dins d’Espanya. Així mateix, des d’aquesta àrea, s’ha de fomentar el coneixement i respecte per les altres identitats i cultures diferents a la pròpia, i concebre-les com una font d’enriquiment personal i col·lectiu, entre moltes altres raons perquè en molts casos són elles mateixes elements històrics que han contribuït i contribueixen a la definició actual de Catalunya.
No cabe duda que la educación catalana, especialmente en eso que llaman ciencias sociales, adolece de lo que denuncia el impresentable de Wert, a buenas horas se dan cuenta, pero la solución no puede ser contrarrestarla con más de lo mismo pero en otro sentido, sino eliminar toda pretensión de inculcar sentimientos a través de la educación. Resulta, más que paradójico, revelador que no se den cuenta de ello los que acusan a la Educación para la Ciudadanía de ser un instrumento de inculcación de ideología. Asco de politicastros.
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