jueves, 29 de enero de 2009

Montilla o el Rey Sol


L'État c'est moi. Luis XIV, el Rey Sol.


En el último post contraponíamos el Estado de Derecho con la actitud del tripartito y compañía. Una de sus mejores coñas es el principio de que todo el mundo está sujeto a las leyes. De hecho, hasta el Estado. Precisamente en anteriores post comentábamos las trifulcas entre el Rey, principio de autoridad, con las oligarquías estamentales del llamado antiguo régimen, de cara a limitar la discrecionalidad del monarca (por supuesto, en un contexto de mera lucha por el poder). Sin ir más lejos, las cortes catalanas tenían a bien recordarle la obligatoriedad que tenía el soberano de acogerse a los mismos precios y tasas en el mercado que todo quisque (de hecho, la iglesia, no diría que curiosamente, goza de ese hermoso privilegio con su exención del IVA, pero ese es otro cantar).

Franco iba con el rollo de que él sólo respondia ante Dios y la Historia. Principio autoritario, la ley es para los demás, partiendo de la felicísima idea de que siendo fuente de ley, su reconocido peso es para el que ha de ser regido. Montilla y su tropa deben tener una idea similar del asunto, si no es mero morro lo que se gastan. Vean, si no, el desparpajo (todo el que puede tener alguien tan poco elocuente, penita da, siempre parece el típico examinando que no se sabe la lección y se refugia como puede) que exhibe el caballero al serle recordada la sentencia del Tribunal Supremo (tercer poder le llaman, los idealistas) en la que el judicial le insiste en que tiene que cumplir (e, incluso, hacer cumplir, dicen) la ley, en este caso, en lo que a lenguas en la educación primaria se refiere.



Se conoce que hace primar el nacionalismo sobre el Estado de Derecho. Mal andamos. Hay que recordarle que la ley (dura lex sed lex, decíamos) está, incluso, también para él. A ver cómo quieren que el común de la ciudadanía respete las suyas, por poner un ejemplo elocuente, con ese cachondeo de ir a 80 Km/h. ó 40 por autopistas de cuatro carriles. Me imagino a conductores aclarándole a los mossos que en su caso, solo responden ante Dios y la Historia. Pues eso, para recordarle que la ley es para todos y que los gobernantes democráticos responden ante el pueblo soberano y los tribunales de justicia si fuese el caso:

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