jueves, 29 de octubre de 2009

La aportación de los inmigrantes

Frente a los xenófobos habituales que afilan su populismo para sacar réditos electorales señalando a la inmigración en tiempos de crisis, es de justicia reconocer las impagables aportaciones de la inmigración a la sociedad de acogida. Lo que es una verdadera lacra es la emigración para las sociedades de origen, que han de ver como se desestructuran perdiendo a gentes a las que han tenido que dedicar sus limitados recursos para formarlas, mal que bien, y ven cómo lo más dinámico de la sociedad se larga cuando está en edad de trabajar.

España, pues, se beneficia con las aportaciones a la seguridad social y al tejido económico de gentes que vienen siendo productivos. Todas las ayudas sociales que implican no es nada con lo que aportan, sin ir más lejos, a la estructura de población. Lo vemos, por ejemplo, con el aumento de la natalidad que experimenta, como vemos en este caso, Cataluña, provocado en exclusiva por población inmigrada. El índice de mantenimiento de la natalidad está en 2.01 hijos por mujer. Las mujeres extracomunitarias están en 2.03, y las nativas en 1.38, dejando el índice de Cataluña en 1.54, niveles que no se alcanzaban desde los años ochenta.

Cómo afectará esto al futuro cultural del país es un misterio. Sin duda los catalanistas habituales harán lo imposible para poder seguir luchando por mantener una foto fija de una Cataluña que pretenden que fue. A mí eso me da igual. Lo que me importa es que esa gente pueda acceder en relación de igualdad a las mismas cuotas de bienestar que los autóctonos y que se pueda garantizar la seguridad social. Y la cultura que sea la que la gente quiera.

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